Viernes, 16 de Diciembre de 2011 14:08
Casi nunca ocurre nada pero siempre pasa algo. Algunos gustamos de repetir situaciones que siempre resultan ser nuevas aunque nos recuerden acontecimientos anteriores, mejor “acontecidos”. Esto es lo que ocurre con el vino. Un ciclo de resultados que renueva las emociones sentidas ante la aparición, que no el descubrimiento, de lo nuevo. Lo nuevo es como lo viejo pero nuevo. Se sabe lo que va a ocurrir. Sabemos lo que esperamos, esperamos conseguirlo y lo conseguimos. Actuamos en el campo, soportamos con cierta pasión la incertidumbre de cada día, las variaciones del tiempo cercano y nos descubrimos, en ocasiones, activos frente al cambio climático haciendo de nuestra viña reservorio de cierto compuesto mal llamado “contaminante”. Recogemos los frutos, las uvas, y las transformamos en exquisitos vinos diferentes. Vinos que revelan mucho de quienes los hacen y de alguna manera nos descubrimos reflejados en nuestros caldos y tal vez así os ocurra a quienes asistís a este encuentro en el día de hoy. Si no es así os animo a que tratéis de descubrirnos a nosotros en LUBERRI y en URIONDO.
Wittgenstein en su tractatus dice, entre otras cosas: “los objetos son simples” “los objetos forman la substancia del mundo”. Alguien diría que los vinos que vamos a degustar son complejos. Sinceramente creo que son simples, con la importancia de lo simple, cargados de substancia y de complejidades y, desde luego, son la substancia de nuestro mundo. Del nuestro, de LUBERRI Y DE URIONDO, y deseamos que también de vuestro mundo.
Disfrutemos de este tiempo, disfrutemos de las sensaciones, disfrutemos de los placeres que encontraremos con estos vinos.
IN VINUM VERITAS
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