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Mundos de ida y vuelta

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Mundos de ida y vuelta

En pocos días hemos tenido la oportunidad de visitar dos bodegas en zonas peculiares y apreciar el trabajo de dos personas con los pies en el suelo y la mente en las estrellas, como decía Didier Dagueneau.

En el prepirineo, Raúl Bobet haciendo fermentaciones en lagares excavados en la roca silícea de Thalarn y aplicando su conocimiento y su experiencia en viñedos de todo el mundo para recuperar el cultivo y elaboración de vinos en los terrenos de lo que fue un monasterio de monjes guerreros como eran los Hospitalarios. Raúl ha plantado en ese suelo, en el entorno de los mil metros de altitud sobre el nivel del mar, Cabernet Sauvignon, Shiraz, Riesling, Cabernet Franc, Semillon ... cepas traídas de Francia. Alemania o Galicia y obtiene unos vinos complejos, que reúnen las características de estas variedades con los aromas del bosque que las rodea y las rocas del suelo que las sustentan y sirven de lagares que le aportan vida, más presencia en boca y menos astringencia que los que se elaboran en inoxidable.

La segunda ha sido un verdadero descubrimiento. Después de varios años colaborando con Capafons-Ossó, hemos visitado su bodega, pero sobre todo, sus VIÑAS. Hemos palpado ese espacio del que teníamos referencias pero la sorpresa ha sido impactante. Ver lo que gente de todo el mundo vinícola desde Sudáfrica a Burdeos o California ha venido a estudiar en esta finca de Mas de Masos. Francesç lo llama el "no cultivo"…Francesç, payés emprendedor desde sus primeros pasos, cofundador de la Escuela de Enología del Priorat tras más de veinte años de trabajo en su finca, desarrolla en ella un cultivo absolutamente respetuoso con el ecosistema, manteniendo unos suelos oxigenados limpios y frescos sin tener que labrarRaul_Bobet, dejando que entre las cepas crezcan diferentes tipos de hierbas que aportan sus aromas y ejercen de antiplagas. Las plantas perjudiciales se arrancan con un laboreo manual dejando al resto que convivan en el viñedo. Tras largos años de experiencia estudiando la viña dentro del ecosistema donde se ubica, cada parcela es diferente y mantiene su vida, las laderas con pendientes que en algunos puntos rebasa el 45%, mantienen la capa orgánica del suelo evitando que sea arrastrada por las lluvias sin necesidad de creación de terrazas, el suelo se mantiene como estaba antes, sin que la plantación del viñedo suponga una agresión al ecosistema.

Luis Mª García

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